Chocolate Valencia, un nombre que evoca nostalgia, libertad y noches interminables de música electrónica. Esta mítica discoteca, nacida en 1980 en la pedanía de Les Palmeres (Sueca), se convirtió en un referente absoluto de la noche valenciana, abriendo camino a un sonido propio que marcó la historia de la música electrónica en España.
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El nacimiento de una leyenda (1980-1984)
En sus inicios, Chocolate (inicialmente llamada Chocolate Cream ) se presentó como un espacio mágico, inspirado en un cuento de hadas. Su estética única, con columnas de caramelo y chorretones de chocolate, creaba una atmósfera fantasiosa que contrastaba con la rutina diaria. Sin embargo, la verdadera esencia de la discoteca se gestó a través de su música.
Tony Vidal, más conocido como Toni “El Gitano”, se convirtió en el alma musical de Chocolate. Su visión arriesgada y revolucionaria, la de convertir a la discoteca en “la antidiscoteca”, le llevó a programar música oscura, siniestra, synth-pop, post-punk y rock duro, diferenciándose del sonido más comercial que imperaba en otros locales.
En la década de los 80, Chocolate se consolidó como un epicentro de la música alternativa, atraer a grupos como Sisters of Mercy, Anne Clark, Cabaret Voltaire, The Cult, Bauhaus o Kraftwerk, convirtiéndose en un referente para la escena gótica y electrónica en Europa. La discoteca se convirtió en un espacio de libertad, donde la música y la expresión personal se fusionaban en una experiencia única.
Los Años Dorados (1984-1989)
La llegada de José Conca a la cabina de Chocolate en 1986 marcó un nuevo capítulo en la historia de la discoteca. Conca, proveniente del primer after de Valencia, Looping, trajo consigo un sonido aún más duro y oscuro, introduciendo el EBM (Electronic Body Music) y el sonido industrial proveniente de los Países Bajos.
Chocolate se convirtió en un crisol de estilos, combinando la energía del rock gótico de grupos como The Cure, Ramones, The Mission, Sisters of Mercy, The Neon Judgement, Depeche Mode, Minimal Compact y The Cult, con la electrónica de Clan of Xymox, Front 242 y Nitzer Ebb. Incluso grupos españoles como Radio Futura tuvieron su espacio en la discoteca.
Durante los años 80, la noche valenciana se convirtió en un fenómeno nacional, atraer a figuras como Alaska, Almodóvar, Loquillo, los hermanos Auserón de Radio Futura y el diseñador valenciano Francis Montesinos. Chocolate se consolidó como un epicentro cultural, un lugar donde la música, la moda y la vanguardia se fusionaban.
La Consolidación (1989-1994)
A finales de los 80, Chocolate ya era un símbolo de la noche valenciana, reconocida por su famoso logo del soldadito y su icónico himno: la pieza “In the Hall of Mountain King”, de la suite Peer Gynt de Eduard Grieg. Este himno, remezclado a lo largo de los años, se convirtió en una marca de identidad de la discoteca.
La música electrónica, con estilos como EBM, New Beat, Acid House y Techno, fue tomando protagonismo en Chocolate. En 1993, la discoteca marcó un nuevo hito al lanzar “Chocolate en Directo”, el primer recopilatorio en directo de una discoteca en España, que fue un éxito de ventas y consolidó aún más la fama de Chocolate a nivel nacional.
Chocolate se convirtió en un referente del sonido bakalao, un estilo de música electrónica que se popularizó en la Comunidad Valenciana. La discoteca fue un motor de la escena musical valenciana, contribuyendo al nacimiento de sellos discográficos como Contraseña, Lucas Records, Pink Records y Prodisc, comandada por el propio José Conca.
La influencia de Chocolate se extendió más allá de la música. La discoteca se convirtió en un símbolo de una época, un reflejo de una sociedad en plena transformación. Su impacto cultural es innegable, dejando una huella imborrable en la historia de la música electrónica en España.
El legado de Chocolate
Aunque Chocolate cerró sus puertas en 1994, su legado sigue vivo. Su influencia en la música electrónica es innegable, haciendo que el sonido valenciano se expandiera por todo el entorno. La discoteca sigue inspirando a generaciones de artistas y DJs, manteniendo viva la llama de la música electrónica que se encendió en sus paredes.

La historia de Chocolate es una historia de pasión, creatividad y libertad. Es una historia de música que transformó una noche y un sonido que perduró en el tiempo. Es una historia que sigue inspirando, recordándonos la fuerza de la música para unir a las personas y crear una comunidad. Chocolate Valencia, una leyenda que sigue viva en los corazones de quienes vivieron su magia.
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