Whittaker es mucho más que una marca de chocolate; es una historia de tradición familiar, pasión por la calidad y un compromiso con la sostenibilidad que ha cautivado al entorno. Desde sus humildes inicios en 1896, esta empresa neozelandesa se ha convertido en un referente en la industria chocolatera, conquistando paladares con sus sabores únicos y ganándose la confianza de consumidores a nivel global.
Un Legado Familiar de Sabor
La historia de Whittaker comienza con James Henry Whittaker, un emprendedor visionario que en 1896 comenzó a fabricar chocolate en Christchurch, Nueva Zelanda. Con un carro tirado por caballos, vendía sus delicias a los habitantes de la ciudad, marcando el inicio de un legado que se ha transmitido a través de cuatro generaciones.
En 1937, James Henry Whittaker unió fuerzas con sus hijos Ronald y James para formar JH Whittaker & Sons, consolidando así un negocio familiar que se ha mantenido hasta el día de hoy. La empresa se trasladó a Wellington y posteriormente a Porirua, donde se encuentra su actual fábrica.
La pasión por la calidad y el compromiso con la tradición se han mantenido intactos a lo largo de los años. Andrew y Brian Whittaker, nietos de James Henry, tomaron las riendas del negocio en 1978 y continuaron el legado familiar. Hoy en día, la siguiente generación, representada por Holly y Matt Whittaker, hijos de Andrew, se desempeña como Gerente de Marketing y Gerente de Exportaciones, respectivamente.

Sabores Icónicos de Nueva Zelanda
Whittaker se ha convertido en sinónimo de chocolate neozelandés, y sus sabores icónicos han cautivado a generaciones de consumidores. Entre sus productos más populares se encuentran:
- K-Bar : Una barra de chocolate con caramelo y nueces, una de las primeras creaciones de la marca.
- Sante Bar : Una barra de chocolate con granola y miel, perfecta para los amantes de los sabores saludables.
- Toffee Milk : Un clásico neozelandés, una combinación irresistible de chocolate con leche y toffee.
- Peanut Slab : Una barra de chocolate con maní, ideal para los amantes de las combinaciones dulces y saladas.
La variedad de sabores de Whittaker es inmensa, y abarca desde chocolates oscuros y con leche hasta opciones veganas y sin gluten. La marca se caracteriza por utilizar ingredientes de alta calidad, sourced localmente e internacionalmente, para garantizar la excelencia en cada producto.

Compromiso con la Ética y la Sostenibilidad
Whittaker no solo se preocupa por el sabor, sino también por la ética y la sostenibilidad. Desde hace años, la empresa ha trabajado para garantizar que sus productos sean elaborados de manera responsable. En 2010, comenzó a utilizar cacao de Ghana de origen ético para su chocolate con leche Creamy Milk, y en 2014 extendió este compromiso a su chocolate oscuro Dark Ghana.
Para asegurar la sostenibilidad de su cadena de suministro, Whittaker se ha asociado con la Rainforest Alliance. Esta organización certifica que el cacao utilizado por la empresa proviene de granjas sostenibles que cumplen con altos estándares ambientales y sociales.
Además, Whittaker se ha comprometido a no utilizar aceite de palma en sus productos, una decisión que lo diferencia de sus competidores y lo convierte en una opción más sostenible para los consumidores.
Whittaker: Una Marca de Confianza
La dedicación de Whittaker a la calidad, la ética y la sostenibilidad ha dado sus frutos. La marca se ha ganado la confianza de los consumidores neozelandeses y se ha convertido en una de las marcas más confiables del país.

Whittaker ha demostrado que es posible crear un negocio exitoso a la vez que se cuida el medio ambiente y se apoya a los productores. La empresa es un ejemplo inspirador para otras compañías que buscan hacer una diferencia en el entorno.
Si buscas un chocolate delicioso, hecho con pasión y compromiso, Whittaker es la opción perfecta. Sus sabores icónicos, su historia inspiradora y su compromiso con la sostenibilidad.
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