Adivinanzas: un viaje a través del ingenio y la poesía

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Las adivinanzas, como forma poética, ocupan un lugar destacado en la tradición lírica de todas las culturas desde tiempos remotos. Su capacidad de transformarse, adaptarse y arraigarse en el gusto popular las ha convertido en un tesoro cultural que perdura a través del tiempo.

En las adivinanzas se fusionan el ingenio y la poesía en un juego verbal que cautiva a niños y adultos por igual. Este juego se nutre de recursos retóricos, léxicos y métricos para construir, dentro de una estructura aparentemente sencilla, un universo de enigmas y retos a la imaginación.

Índice de Contenido

Origen y Antecedentes

El afán por revelar lo oculto ha estado presente en la historia de la humanidad desde siempre. Encontramos ejemplos en obras como la Biblia, la Epopeya de Gilgamesh, el Libro de Apolonio y Las mil y una noches, así como en la tradición griega, latina, celta, germana, asiria, egipcia, india, china, náhuatl, maya, quiché, entre muchas otras.

Para comprender lo oculto, descifrarlo o resolverlo, el hombre ha recurrido a todo tipo de artilugios adivinatorios. Se trata de entender lo "divino", del divinare, addivinare latino, como lo secreto, lo ignorado, y de adivinar, como un don divino que permite trascender lo humano, lo terreno. La búsqueda de una explicación a través de mitos, ritos y artes adivinatorias es tan ancestral como el hombre mismo.

Las formas más difundidas para realizar esa búsqueda han sido el oráculo, las profecías, el enigma, el acertijo y, por supuesto, la adivinanza.

Definición

Según José Luis Gárfer y Concha Fernández, especialistas en el género, "Primero fue el acertijo y, cuando éste se arropó con el verso, nació la adivinanza, una pequeña y valiosa joya poética de nuestra literatura popular".

Ambos géneros comparten la característica de plantear una pregunta ingeniosa, pero mientras el acertijo lo hace en prosa, la adivinanza lo hace en verso, dentro de una estructura más compleja y elaborada, con parámetros más definidos en su construcción, como el uso de lenguaje simbólico y rimado. La adivinanza crea "un rodeo de palabras, una descripción metafórica" donde se esconde la clave a resolver.

La adivinanza de tipo popular y tradicional ha sido definida de diversas maneras. Para algunos, su esencia radica en ser un ejercicio intelectual, un juego que reta a un contrario de forma ingeniosa para que resuelva un breve enigma. La respuesta puede o no incluirse como una clave, a veces verdadera, otras, falsa o encubierta.

Características

Capacidad Dialógica

La adivinanza es, ante todo, una comunicación entre dos sujetos: el que emite el reto (enunciador) y al que éste va destinado (destinatario). Entre ambos se establece un juego dialógico que se convierte en un desafío de saber.

El enunciador domina y dirige el reto, mientras que el destinatario lo juega, lo adivina. El enunciador plantea la adivinanza y conoce la respuesta, pidiendo al destinatario un ejercicio de imaginación, concentración y desentrañamiento. Se establece un juego intelectual que suele ser cerrado entre el emisor y el receptor.

Este último puede ser único o colectivo. El hecho de que sea cerrado, entre un yo y un tú, hace que se tienda a un uso frecuente de pronombres, desinencias verbales de primera y segunda persona, apelativos, y cualquier otro elemento que connote individualización del emisario y/o del destinatario.

Estructura

En la adivinanza, la estructura es fundamental. En un breve espacio, se debe incluir una serie de elementos que la conforman como una fórmula concebida para ser contada, y que cumplen una función primordial en la transmisión del mensaje.

La organización de estos elementos permite identificar el género y conocer las reglas a seguir en el juego, debido a que tienen que ver con las características propias del género lírico, y con su función lúdica.

Los elementos básicos de la estructura de una adivinanza son:

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  • Fórmulas de introducción : Provocan con un reto o una pregunta, ubican espacialmente o describen una característica como clave inicial.
  • Elementos orientadores : Se encuentran dentro del mismo texto, generalmente mediante la descomposición de la palabra, creando un cambio semántico pertinente para el juego.
  • Elementos desorientadores : Se utilizan trampas y argucias léxicas, retóricas o de sentido para desorientar al receptor y que no encuentre la respuesta adecuada.
  • Fórmulas de conclusión : Sugieren lo fácil o difícil del reto, animan o desaniman para que continúe el juego, se burlan o ofrecen recompensa por el éxito.

Métrica

La adivinanza es pródiga en el uso de imágenes poéticas porque es, ante todo, poesía. Gracias a ella, la realidad cotidiana se transforma en algo distinto y a la vez oculto, que se construye mediante tropos, figuras retóricas, juegos de palabras y rimas que encubren el objeto a dilucidar.

La esencia poética de la adivinanza contribuye a su conformación y pervivencia. Al ser verso, es bella, de fácil memorización por ser rítmica, melódica, y, sobre todo, abierta y flexible, lo que la hace capaz de aceptar infinitas variaciones léxicas o temáticas.

Los versos suelen ser octosilábicos, aunque hay hexasílabos y pentasílabos. Las estrofas más comunes son de dos a cuatro versos, pero pueden llegar a seis u ocho. Las cuartetas octosilábicas de rima asonante o consonante cruzada, y el uso de la forma paralelística constituyen la forma más frecuente de nuestras adivinanzas.

Aspectos Lingüísticos

A) Aspecto Léxico

Por el carácter eminentemente oral de las adivinanzas, su léxico tiende a ser de dos tipos: el poético o el cotidiano. El primero lo encontramos en textos donde los elementos orientadores o desorientadores se construyen a través de un lenguaje pleno de tropos o figuras retóricas.

El segundo, en textos donde el referente alude a aquello que forma parte de la realidad del receptor, y que por ende le es tan cercano y familiar que se le ha de ocultar mediante diversos recursos: desglosándolo semánticamente, personificándolo, describiéndolo, o incluso deconstruyéndolo.

El léxico utilizado en la adivinanza es en ambos casos el mismo pero requiere de dos niveles distintos de decodificación: uno que remite a una reflexión e interpretación sobre lo construido con la imagen o el tropo, y otro que implica un conocimiento de la realidad circundante y cotidiana.

B) Aspecto Sintáctico

En las adivinanzas se trastoca tanto el sentido como el orden sintáctico, más aún cuando la secuencia puede contribuir a develar el objeto. De ahí la presencia de asociaciones comparativas o adversativas, con las que se contraponen verbos, pronombres, sustantivos, adverbios o adjetivos tanto en su significado como en su posición sintáctica en el texto.

C) Semántico

En la composición de la adivinanza observamos un gusto por el uso de estructuras acumulativas que ayudan a la construcción del objeto referido y del ritmo. Esto puede lograrse de tres maneras: por encadenamiento, por enumeración, por adición.

Temática

Pocos géneros literarios pueden vanagloriarse de ser tan variados y abarcadores en cuanto a temática se refiere como la adivinanza. En ella se puede referir todo, tanto lo real como lo imaginario, lo cotidiano y lo ocasional, lo visible y lo invisible.

Los temas abarcan lo abstracto, el hombre (las personas, el cuerpo, las relaciones con otros, los oficios), la naturaleza (los animales, las plantas, el espacio), los objetos (los domésticos, la vestimenta, los alimentos, el transporte, los utensilios, los instrumentos musicales), los juegos, la escritura (los números, las letras), la historia, la religión, en fin, todo lo nombrable y lo innombrable, lo que nos rodea física y mentalmente.

Clasificación

Es una tarea difícil la de tratar de catalogar las adivinanzas dada su diversidad temática. Las clasificaciones más frecuentes de los textos se hacen por orden alfabético, por materia, por temas, por su estructura, o por analogía. Cualquier camino por el que se opte tiene su posibilidad de acercamiento a la vez que deja un aspecto por atender.

Función

La adivinanza nos enseña, por ensayo y error, a probar nuestro propio proceso de asociaciones. Nos enseña a ver, a conocer de una manera distinta, apelando a, por lo menos, cuatro niveles de comprensión: el intelectivo o lógico, el estético o sensorial, el didáctico y el lúdico o emotivo.

A) Función Lúdica

Nadie puede negar el carácter lúdico de la adivinanza, pues ésta es ante todo un juego, un pasatiempo que consiste en armar rompecabezas verbales para poder apreciar la imagen buscada.

Para lograrlo es necesario concentrarse en varios de sus elementos, escuchar cuidadosamente las palabras y analizar cada verso. La respuesta puede estar escondida en algunas de las sílabas iniciales o finales, o también en palabras clave que describen el objeto.

Gracias a su carácter lúdico y mnemotécnico, la adivinanza ha podido crecer y enriquecerse en ámbitos tan diversos como el urbano, el rural, el doméstico, el comunitario, el escolar, el de la plaza y el de la calle, e incluso el impreso y el de los medios.

B) Función Estética-Poética

La adivinanza sensibiliza a los niños y jóvenes con la poesía, fomenta en ellos el gusto por la palabra, el ritmo y la versificación, además de familiarizarlos con imágenes abstractas.

C) Función Didáctica

La adivinanza es la caja de sorpresas que enseña al niño a desentrañar problemas mayores. Gracias a su capacidad dialógica, analógica, semántica, mnemotécnica, estructural y métrica, los niños captan y comprenden un código lingüístico que les comunica un mensaje en forma precisa pero, y sobre todo, de juego.

En este sentido, las adivinanzas cumplen una importante función en la formación intelectual de los niños y jóvenes, pues fomentan en ellos la capacidad de razonar en forma lógica, de descubrir y desentrañar el mensaje oculto.

La adivinanza, por todo lo que hemos visto, ha sido, es y seguirá siendo parte de nuestro acervo tradicional. En ella se da un código lúdico-poético, gratamente asimilado y transmitido a través de las generaciones y culturas, sin menoscabo de su pervivencia, enriquecimiento y valor.

El juego ingenioso que se oculta en las adivinanzas contribuye a desarrollar la imaginación y la capacidad de comunicación de quien lo practica, además de incrementar su acervo léxico y su sensibilidad en el manejo del lenguaje y el ritmo, lo que le permite un mejor acercamiento a la poesía.

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