Las ardillas de charlie y la fábrica de chocolate: una historia de entrenamiento y efectos especiales

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En la adaptación cinematográfica de 2005 de Tim Burton de "Charlie y la Fábrica de Chocolate", la icónica escena de la Sala de Nueces se convirtió en un testimonio de su compromiso con la práctica y la innovación. Para capturar la magia de las ardillas trabajando en la sala, Burton no recurrió a la animación por computadora. En cambio, decidió emplear ardillas reales, un desafío que requería paciencia, perseverancia y una pizca de locura.

En la novela original de Roald Dahl, la Sala de Nueces es una maravilla de la ingeniería. Cientos de ardillas, entrenadas especialmente, trabajan incansablemente para abrir nueces, separando las buenas de las malas. Este proceso, crucial para la producción de chocolate de Wonka, es llevado a cabo con precisión y eficiencia por las ardillas, lo que hace de la sala un espacio maravilloso y peculiar.

Burton, conocido por sus películas de fantasía visualmente deslumbrantes, se sintió atraído por la idea de crear la Sala de Nueces de manera realista. Él quería que la audiencia sintiera la energía de la sala y el encanto de las ardillas en acción. La idea de usar ardillas reales, sin embargo, se convirtió rápidamente en un desafío monumental.

Las ardillas, criaturas naturalmente salvajes e impredecibles, son notoriamente difíciles de entrenar. Su atención es corta, sus instintos son fuertes, y su comportamiento a veces puede ser caótico. Para Burton y su equipo de producción, la idea de entrenar 100 ardillas, como se describe en la novela, era simplemente irreal.

Se contrató a la empresa de entrenamiento de animales "Birds and Animals Ltd", experimentada en la industria cinematográfica, para entrenar a las ardillas. Mike Alexander, el entrenador principal, se enfrentó a la tarea desalentadora de convertir a un grupo de ardillas en actores capaces de realizar movimientos específicos bajo demanda.

Alexander, consciente de las limitaciones, convenció a Burton de reducir el número de ardillas a 40. Incluso con un número menor, la tarea de entrenar a las ardillas para realizar tareas específicas, como recoger nueces de una cinta transportadora y examinarlas, parecía una batalla cuesta arriba.

Las ardillas, individualizadas y nombradas por los entrenadores, recibieron un entrenamiento riguroso que incluía sesiones de juego, recompensas con nueces y otras golosinas, y mucho refuerzo positivo. Los entrenadores trabajaron duro para crear un vínculo con las ardillas, tratando de crear un ambiente de confianza y cooperación.

El proceso de entrenamiento, que duró 19 semanas, involucró una serie de etapas. Primero, las ardillas debían aprender a salir de sus jaulas y sentarse tranquilamente. Luego, se les presentó las nueces y se les enseñó a recogerlas, examinándolas y colocándolas en un recipiente. Finalmente, se les enseñó a colocar las nueces en una cinta transportadora, replicando el proceso de trabajo en la sala.

El entrenamiento no estuvo exento de dificultades. Algunas ardillas mostraron poco interés en las nueces o se negaban a soltarlas. Otras simplemente huían y tenían que ser persuadidas para regresar. Fue un proceso lento y desafiante, pero los entrenadores perseveraron, utilizando su paciencia y experiencia para superar los obstáculos.

La escena de la Sala de Nueces en la película presenta dos grupos de ardillas con tareas específicas. Un grupo, entrenado para clasificar las nueces, se sienta en taburetes alrededor de la sala, replicando el proceso de clasificación de la novela. El otro grupo, entrenado para perseguir a Veruca Salt, la niña caprichosa que intenta robar una ardilla, se utiliza en la escena en la que Veruca es arrojada por el conducto de basura.

La combinación de ardillas reales, efectos especiales por computadora y animatronics permitió a Burton crear una escena visualmente impresionante y divertida. Las ardillas reales se utilizaron para los primeros planos y las tomas de persecución, mientras que los efectos especiales se usaron para las acciones más complejas y para completar el fondo.

La Sala de Nueces, con sus ardillas entrenadas, es un ejemplo brillante de la dedicación de Burton a la realización práctica y su visión artística. La escena es un testimonio de la complejidad y la dedicación que se necesita para crear una película que capte la imaginación y cautive a la audiencia.

El éxito de la Sala de Nueces en Charlie y la Fábrica de Chocolate es una prueba de que la imaginación y la paciencia pueden lograr lo imposible. La película es una celebración del ingenio y la creatividad, y el trabajo con las ardillas es un ejemplo perfecto de cómo las ideas audaces y la perseverancia pueden dar lugar a resultados asombrosos.

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