La Vauquita, esa clásica tableta de dulce de leche que encontramos en los kioscos argentinos, tiene una historia tan rica como su sabor. Su origen se entrelaza con la pasión por el dulce de leche de escritores como Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, quienes la consideraban una auténtica expresión argentina.
Existen dos versiones sobre el lugar de nacimiento de la Vauquita : una la ubica en La Martona, Cañuelas, y la otra en Cauca, Trenque Lauquen. Ambas historias se remontan a la tradición del dulce de leche en Argentina, un ingrediente que se ha convertido en un símbolo de identidad nacional.
La historia de la Vauquita en Cañuelas
La historia de la Vauquita en Cañuelas se conecta con la empresa familiar de los Bioy, fundada por Vicente Casares, el abuelo de Adolfo Bioy Casares. En 1902, la empresa La Martona comenzó a producir dulce de leche en forma industrial, siguiendo recetas tradicionales. Durante décadas, vendieron una tableta de dulce de leche sólido en un envase de cartón con la imagen de una vaca. La golosina no tenía nombre, pero se la conocía como "la vaquita".
La fábrica cerró en 1978 y la marca pasó a manos de La Serenísima. Las cajitas de "la vaquita" se convirtieron en objetos preciados para los coleccionistas de antigüedades.
El Vasquito: El origen en Trenque Lauquen
Sin embargo, la historia de la Vauquita parece tener otro capítulo en Trenque Lauquen. En 1928, se fundó la fábrica de chocolates Cauca, que aún hoy produce chocolates, alfajores, bombones y, por supuesto, dulce de leche.
Según Raúl Vidal, nieto del fundador de Cauca, su abuelo le vendía dulce de leche a La Martona y se le ocurrió aprovechar las sobras del fondo de los tarros. Así, creó una golosina en forma de tableta que llamó "El Vasquito". A diferencia de la tableta de La Martona, se vendía envuelta en papel metalizado.
Vidal afirma que alguien de La Martona tomó la misma idea, dando origen a "la vaquita". El Vasquito, muy popular en el interior de la provincia de Buenos Aires, dejó de fabricarse con el tiempo. A fines de los años 70, Vidal decidió revivirla, pero esta vez bajo el nombre " Vauquita ", con una "u".
La marca fue luego vendida a Heladerías Massera, que quebró en 200La Vauquita fue rescatada por Rubén López, dueño de La Dolce, quien la compró en un remate. La empresa ha mantenido la receta original y los ingredientes, pero ha ampliado la línea con alfajores y chocolates.
El símbolo de Trenque Lauquen
La Vauquita se ha convertido en un símbolo de Trenque Lauquen, al igual que "Manuelita" lo es para Pehuajó. Para la gente de la zona, Vauquita y Trenque Lauquen son sinónimos. La empresa continúa fabricando la Vauquita con la misma pasión y tradición, utilizando solo dulce de leche natural, sin químicos ni conservantes.
La historia de la Vauquita es una muestra de la creatividad y el ingenio argentino, que ha logrado convertir un simple dulce de leche en una golosina que evoca recuerdos y tradiciones. Vauquita es más que una tableta de dulce de leche, es un símbolo de la identidad argentina, un legado que se transmite de generación en generación.
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